Posibles causas de Alzheimer

causas de Alzheimer

Hasta el momento, se desconoce la causa de esta enfermedad. Los científicos nos han dado algunas pistas y centran sus investigaciones en factores desencadenantes, tales como daño neurológico, deficiencias químicas, anormalidades genéticas, virus, tóxicos ambientales y disfunción en el sistema inmunológico.

Causas de Alzheimer : deficiencias nutricionales

Muchos de ellos centran las causas en deficiencias nutricionales. Se sabe que las personas con Alzheimer tienden a tener niveles bajos de vitamina B12 y zinc. Las vitaminas del complejo B son esenciales para la función cognitiva y la dieta actual, llena de productos procesados, es carente en estos nutrientes.

Además el incremento de placas amiloides que sufren estos enfermos, está asociado con una deficiencia en zinc. Los problemas de malabsorción (muy comunes en gente mayor) y el abuso de medicamentos, provocan una reducción de nutrientes esenciales, que perjudica el correcto funcionamiento del organismo. El consumo de grasas animales, en especial las carnes rojas, también puede contribuir a la acumulación de estas placas.

Los niveles de antioxidantes (como vitaminas A, E y carotenoides) son también bajos en personas que sufren Alzheimer. Estos nutrientes actúan frenando la proliferación excesiva de radicales libres y del consiguiente daño oxidativo que destruyen las células cerebrales. Además se han encontrado carencias de otros minerales como el boro, potasio y selenio.

Causas de Alzheimer : la conexión Alzheimer/aluminio

Nuevos descubrimientos revelan una conexión entre la enfermedad de Alzheimer y altas concentraciones de Aluminio en el cerebro. Estudios realizados en personas que habían muerto de Alzheimer, muestran concentraciones altas de aluminio en la zona del hipocampo y en el cortex cerebral (capa externa de materia gris responsable de las más importantes funciones cerebrales).

En 1989, la revista médica británica The Lancet, presenta un artículo en el que revelan que el riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer en Gran Bretaña era un 50% más elevado, en aquellas zonas en las que el agua (que bebían) contenía niveles altos de aluminio. Una deficiencia en minerales, especialmente en calcio, puede cambiar la manera en la que el cuerpo utiliza los minerales y por tanto, agravar la acumulación de aluminio en el cerebro.

Mientras los ingleses descubren concentraciones de aluminio en el agua que toman, los americanos y europeos lo encontramos encubierto en gran variedad de productos, como en utensilios de cocina, antiácidos (contienen muchos de ellos hidróxido de aluminio), medicamentos anti-diarreicos (que contienen sales de aluminio, kaolín, silicato de aluminio y magnesio), envases de zumos, desodorantes (contienen clorhidrato de aluminio), aditivos alimentarios y champús (gran variedad de champús anti-caspa contienen silicato de aluminio y de magnesio).

Otros metales causas de Alzheimer

El aluminio no es el único metal que se ha asociado a la enfermedad de Alzheimer. También se han encontrado niveles altos de mercurio, en estudios realizados a personas que murieron de esta enfermedad. Las amalgamas dentales son ricas en mercurio. Se encontró una asociación positiva entre la superficie dental cubierta con este metal y las concentraciones acumuladas en el cerebro de personas con Alzheimer.

El mercurio utilizado en las amalgamas pasa a los tejidos y se acumula en el cuerpo durante un largo tiempo. Los investigadores creen que es un factor que puede contribuir, junto con otras causas al desarrollo de la enfermedad.

El sistema inmunológico

Un fallo en el sistema inmunológico puede resultar en el hecho de que el cuerpo ataque sus propios tejidos. Unas proteínas muy potentes que pertenecen al sistema inmunológico, llamadas proteínas complementarias, se han encontrado rodeando las placas amiloides en el cerebro de personas que han fallecido de Alzheimer.

Los investigadores sostienen la teoría de que estas proteínas atacan las células sanas, aunque su misión consiste en atacar y destruir las células muertas. Esta degeneración celular tiene como resultado un incremento de placas amiloides en los tejidos cerebrales. Igualmente defienden que es un factor predeterminante, aunque no la causa.

Lo cierto, es que por el momento no se ha encontrado la manera de detener la degeneración de las células del cerebro. Esperamos que algún día se conozca mejor esta enfermedad para adoptar medidas preventivas que impidan su desarrollo. Su detección y diagnóstico, hoy por hoy resulta dificultoso para los expertos, a una temprana edad, cuando las posibilidades de tratamiento son mayores.

Un componente emocional

Parece existir un componente emocional en la enfermedad de Alzheimer. Se ha podido observar que estos enfermos son personas muy sensibles, con grandes dificultades en aceptar los cambios que la vida les marca.

Son grandes negadores de la realidad que, en muchas ocasiones les resulta demasiado cruel. Parece que fueran incapaces de asimilar cambios dolorosos. Todo cambio, lógicamente implica miedo y dolor, pero también nuevas experiencias. Cada momento, cada movimiento difícil de aceptar, coincide con un bajón en su enfermedad.

Esas personas que se han dedicado exclusivamente a trabajar y no han cultivado ningún aspecto más de su vida, cuando se jubilan pueden sentirse deprimidos, mermados intelectualmente y sin razón de vivir. Este hecho puede aumentar el riesgo de padecer Alzheimer. Las mujeres que se han dedicado a su familia por completo, una vez que los hijos se le van, no saben qué hacer con su tiempo. Este puede ser otro factor a tener en cuenta.

Todas son hipótesis. Está claro que no somos sólo un cuerpo, sino un cuerpo, una mente y unas circunstancias, todo ello íntimamente relacionado. Parece lógico creer, que los problemas afectan de la misma manera a nuestra mente y a nuestro cuerpo. Este es uno de los principios fundamentales de la Medicina Psicosomática. Por ese motivo, nos parece importante valorar la parte psicológica y la personalidad del individuo, para poder entender mejor la enfermedad.

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